Hombre, pues no la ruina directa pero, si nos paramos a pensar y nos ponemos en el lugar de un grupo de amigos amantes de la gastronomía que todos los meses hacen un par de visitas a restaurantes que les suscitan interés y resulta que, han de vigilar muy mucho lo que beben, ya que los controles de alcoholemia están a la vuelta de la esquina, no pueden fumar en ningún espacio del local, la psicosis generalizada que planea sobre las mentes de quien está sufriendo la crisis (de manera directa) y quienes no la sufren pero, por si acaso no gastan.... Sólo con estos tres factores es bastante probable que este grupo de amigos decidan turnarse en casa de alguno de ellos para seguir disfrutando tranquilamente del placer de comer y beber con todo el ritual y la parsimonia que esto implica.
No será la ruina pero sí una vuelta de tuerca más a un engranaje que ya hace tiempo funciona demasiado forzado.
Resulta que a una de las principales actividades generadoras del PIB en nuestro país no le salen más que obstáculos para desarrollar esta actividad. Increíble pero cierto.
Juan León
Consultor de empresas Turísticas





