“Responsabilidad Social del Cliente”
Desde no hace mucho tiempo venimos familiarizándonos con el término RSC o Responsabilidad Social Corporativa. Con este concepto nos referimos a todo un mundo complejo de aspectos que la empresa quiere tener en cuenta además de su objetivo primario que es la rentabilidad. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la responsabilidad social corporativa es el conjunto de acciones que toman en consideración las empresas para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos como en su relación con los demás actores. La RSC es una iniciativa de carácter voluntario.
¿Qué papel juega la empresa con respecto al medio ambiente? ¿Qué hace mi empresa para con el crecimiento personal (el profesional se obvia) de las personas que trabajan en ella? ¿Estoy planificando la continuidad de la empresa en el tiempo? ¿Estoy creando riqueza en el entorno de mi empresa? Todas estas preguntas además de otras se haría un empresario que quisiera desarrollar el concepto de RSC en su empresa.
Me permito el lujo de hacer mío este concepto aplicando un enfoque hacia el Cliente para hablar de la “Responsabilidad Social del Cliente” ¿Tiene el Cliente algún tipo de responsabilidad como consumidor más allá del pago del precio del producto o servicio que recibe? Sin duda, sí: en un mundo donde cada vez es más grande la vorágine de grupos empresariales que aplastan a los más débiles con el reclamo del precio que no siempre es más barato y únicamente se aplica a determinados productos a modo de reclamo, un mundo donde “todo vale” con tal de vender, un mundo donde proliferan estafas y engaños, como Clientes deberíamos mirar más allá y ver donde revierte el dinero que nos gastamos, qué RSC tiene esa empresa y tomar la decisión de compra en base a esto, no únicamente por el falso reclamo del precio.
Como Cliente, considero que tengo la responsabilidad de decidir en qué empresa compro, si toda la riqueza generada por esa empresa revierte en mi país o sale al extranjero, si esa empresa vende productos fabricados en países con explotación infantil, si esa empresa maltrata a sus trabajadores, contamina con su actividad, vende productos falsificados…
En otros artículos ya he hablado del poder que tiene el consumidor con su decisión de compra y todo este poder en mi decisión como Cliente lo tengo que utilizar siendo responsable con la sociedad.
Claro está que en esta época miramos el céntimo y no importan otros factores puesto que prima mi economía sobre cualquier otro problema pero, una vez cotejado el precio tomemos la decisión con responsabilidad para contribuir así a un mundo mejor.
Desde no hace mucho tiempo venimos familiarizándonos con el término RSC o Responsabilidad Social Corporativa. Con este concepto nos referimos a todo un mundo complejo de aspectos que la empresa quiere tener en cuenta además de su objetivo primario que es la rentabilidad. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la responsabilidad social corporativa es el conjunto de acciones que toman en consideración las empresas para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos como en su relación con los demás actores. La RSC es una iniciativa de carácter voluntario.
¿Qué papel juega la empresa con respecto al medio ambiente? ¿Qué hace mi empresa para con el crecimiento personal (el profesional se obvia) de las personas que trabajan en ella? ¿Estoy planificando la continuidad de la empresa en el tiempo? ¿Estoy creando riqueza en el entorno de mi empresa? Todas estas preguntas además de otras se haría un empresario que quisiera desarrollar el concepto de RSC en su empresa.
Me permito el lujo de hacer mío este concepto aplicando un enfoque hacia el Cliente para hablar de la “Responsabilidad Social del Cliente” ¿Tiene el Cliente algún tipo de responsabilidad como consumidor más allá del pago del precio del producto o servicio que recibe? Sin duda, sí: en un mundo donde cada vez es más grande la vorágine de grupos empresariales que aplastan a los más débiles con el reclamo del precio que no siempre es más barato y únicamente se aplica a determinados productos a modo de reclamo, un mundo donde “todo vale” con tal de vender, un mundo donde proliferan estafas y engaños, como Clientes deberíamos mirar más allá y ver donde revierte el dinero que nos gastamos, qué RSC tiene esa empresa y tomar la decisión de compra en base a esto, no únicamente por el falso reclamo del precio.
Como Cliente, considero que tengo la responsabilidad de decidir en qué empresa compro, si toda la riqueza generada por esa empresa revierte en mi país o sale al extranjero, si esa empresa vende productos fabricados en países con explotación infantil, si esa empresa maltrata a sus trabajadores, contamina con su actividad, vende productos falsificados…
En otros artículos ya he hablado del poder que tiene el consumidor con su decisión de compra y todo este poder en mi decisión como Cliente lo tengo que utilizar siendo responsable con la sociedad.
Claro está que en esta época miramos el céntimo y no importan otros factores puesto que prima mi economía sobre cualquier otro problema pero, una vez cotejado el precio tomemos la decisión con responsabilidad para contribuir así a un mundo mejor.

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